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Ilusiones Sónicas

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viernes, 18 de abril de 2008

Hades


OH, Hades, Dios rojo de lengua roja.

A ti te canto.

Tengo miedo de tu sótano con mala fama.

Dicen que hay vientos que despellejan

Y un rey que no puede comer ni beber

El festín cercano.

Dicen que hay humos que queman

Y un tipo que construye un palacio

Y después se lo tiran y tiene que empezar de nuevo.

Y ciertas niñas que llenan un tonel

Con agua que se esconde

En otros océanos.

Tengo miedo de tus jueces y del río que hace olvidar

Las heridas.

Tengo miedo de esas ninfas con látigos

Que castigan lo que no hacemos

(El Destino nos hace hacer las cosas, no lo olvides,

No somos nosotros, es el inconsciente-hado).

A ti te canto.

Rey del último infierno.

Rey del otro Cielo...

domingo, 16 de marzo de 2008

Ensayo de Un Himno a Zeus


¡Salve, oh sempiterno, Dios de dioses! A ti te canto, Zeus, invocando las lenguas doradas de tus hijas, las Musas. A ti te canto, ¡Oh Señor mío! Dueño de la eternidad y del reino de los hombres y del Cosmos abundante de dioses. Moras en el olimpo que se esconde en las brumas del éter, rodeado de tus hermanos y de tus hijos divinos. Tienes el rayo que todo lo quema y el trueno, sinfonía del caos, que esgrimes contra aquellos que aman el mal. A los Titanes derrotaste, en aquella guerra sagrada que nunca se olvidará, y los encarcelaste en el ominoso Tártaro. También a los Gigantes, que pretendieron alcanzarte amontonando montañas y solo ganaron el sabor de un abismo. Y a Tifón, ese engendro de Gea que tiene el rostro de un viento estelar, quien compartió la suerte de sus hermanos. Y a Prometeo, quien osó desafiarte regalándole a la Humanidad el fuego de la ciencia para que no te escuchara, lo encadenaste en el monte del límite para servir de banquete al pájaro eterno. Hermosas doncellas en hermosas noches amaste y poblaste así un mundo que dejó su gris estéril y pasó a ser un palacio de oro para reyes y héroes y ninfas y mortales y dioses de ilustre renombre. Padre de Heracles, quien llevó tu sangre más allá del mundo. Dios de dioses, Rey de reyes, a ti te canto con las humildes palabras de una mano mortal. Que tu reino sea hasta que los siglos acaben con nuestra débil raza...